lunes, 18 de diciembre de 2006


El pasado Sabado 16 de Diciembre

Volvio Pata Negra, el grupo sevillano que revolucionó el flamenco mezclándolo con el rock y el blues, regreso a los escenarios 12 años después. Su líder, Rafael Amador, decidio recuperar el venenoso sonido de un grupo único que pasó a la historia gracias a clásicos como "El blues de la frontera" o "Pata palo". El músico y cantaor sevillano Rafael Amador está decidido a recuperar la esencia de Pata Negra.








Dos sillas abajo, arriba las luces y... aparece Rafael Amador. Viste formal, corbata, camisa, se inclina bajo los aplausos con la mano en el corazón.Se sienta y toma la guitarra . Pata Negra regresa, su alma, Rafael, ha vuelto.
Detrás de esta noche hay treinta años de fusión entre flamenco, blues y rock. La nueva formación, sin su hermano Raimundo, volando sólo desde hace años, conserva el mismo espíritu gitano de aquellos años setenta de excesos y chocolate.Abre el repertorio con "Yo me quedo en Sevilla", uno de sus temas memorables y el público no tarda en conectar, responde con olés y palmas ante el maestro. A esos dedos entre cuerdas se unen ritmos desde percusión, batería, bajo... el rostro cetrino de Rafael sonríe satisfecho. Al tocar "Camarón", Andrés usa la eléctrica y el sonido empieza a mutar, la noche deja paso al rock más genuino, sin perder las raíces flamencas, con solos de guitarra que convergen con la voz cañí de Rafael. El cantaor se levanta y se abre paso a un show más duro, protagonizado por el virtuosismo de sus dos guitarras, que ahora suenan mucho más rock... Suena "Pata Palo", tema que a veces toca en sus directos Kiko Veneno, compañero de Rafael y su hermano Raimundo en aquellos años del primer Pata Negra Hay caos general, humo entre las cabezas, charlas con el cante de fondo... hay fiesta. Al lado de ese clásico, tocan "Pollo Robao", un movido tema nuevo que irá en su próximo álbum, con salida prevista hacia carnavales del 2007. Brota algún problema técnico pero todo "forma parte del show".La banda experimenta otra mutación y pone rumbo hacia el blues fronterizo con aparentes jams (trabajados juegos entre guitarras) y un ritmo cool. Rafael y su nueva banda ofrecen variedad, huyen de seguir un sólo estilo, todo el mundo [o casi] encuentra interés en su propuesta, siempre con el flamenco como fondo. En directo, la reivindicación gitana es natural, parte de un Rafael algo folklórico, pasional. Una hora y media larga de actuación, que los bohemios tardarán en olvidar.Lástima que Rafael y Raimundo Amador estén tan distanciados, sería tremendo verles tocar juntos aunque fuera en una sola canción.
En fin una Experencia que tardare en olvidar y todo gracias a un amigo Raul .
Gracias xulo


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